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Luego de la normalización, ¿qué?
Combatir los efectos no es ir contra las causas.



A la hora de hacer una evaluación de lo que fue el proceso de normalización extraordinario de trabajadores inmigrantes debemos decir que su objetivo principal, el de sacar a la luz a tantos miles de trabajadores que se encontraban en la economía sumergida se cumplió en forma satisfactoria, hoy ya están dentro del sistema más de 600.000 personas, que tendrán y podrán ejercer sus derechos y también cumplir con sus obligaciones.
Esta medida excepcional fue necesaria por tantos años de inacción no casual, simplemente la estrategia llevada adelante por el gobierno anterior consistía en hacernos invisibles, tomar a los trabajadores inmigrantes como moneda de cambio, mano de obra barata y temerosa, que solo buscaba sobrevivir siendo explotada respecto a las condiciones de trabajo y pagada con salarios de miseria, con mínimos derechos pero con miles de obligaciones y riesgos. Visto esto, desde el punto de vista de los derechos humanos, sociales y laborales, no resiste ni el menor análisis.
Hoy la realidad es otra, la voluntad política de normalizar la situación, de hacer legal lo real está, pero la principal causa aún persiste, ella es, la Ley de extranjería 8/2000.-14/2003. El nuevo reglamento y la medida extraordinaria lograron solucionar parcialmente los efectos provocados por una ley excluyente y poco práctica, pero nunca un reglamento logrará modificar el espíritu de una ley a la que está subordinada, la norma vigente ofrece en realidad al mercado laboral y al trabajador inmigrante caminos y vías que casi nadie puede utilizar y que con una aplicación restrictiva por parte del gobierno anterior, nos llevaron a una catastrófica situación en la que un millón de personas se convirtieran en ciudadanos de segunda y tercera categoría.

Desde la Federación de Entidades Latinoamericanas de Catalunya, nos preocupa el presente y el futuro.
Los caminos que quedan para los trabajadores que no se han podido acoger a esta normalización son:
Marcharse: cosa que no pasará, simplemente por que con la mala distribución de las riquezas entre el norte y el sur, hoy ser marginal en el primer mundo, es mucho mejor que no serlo en el tercero.
Acogerse al arraigo social o laboral: medidas para las cuales las personas deben demostrar encontrarse en territorio español durante un periodo mínimo de dos años. Hoy muy pocas personas podrán coger este camino. Los que llevaban ese tiempo, en su gran mayoría ya han normalizado su situación, es por ello que esta medida será el premio dentro de un par de años para miles de personas que, si no hacemos algo, se irán quedando fuera del sistema y así lograrán sus permisos de residencia y trabajo sin tener que retornar a sus países a buscar el visado.
Solicitar un permiso de residencia y trabajo mediante una oferta de empleo: los trabajadores deberán contar con una oferta de empleo, carecer de antecedentes penales , demostrar que no se encontraban en territorio español en forma irregular (se exige fotocopia de todas las páginas del pasaporte) y por último, deberán regresar a sus países de origen a buscar el visado.
El requisito de no encontrarse irregular en territorio español, de hecho es imposible de cumplir para los cientos de miles de trabajadores que ya están aquí, y por otro lado muy pocos o casi ninguno asumirá el riesgo de tener que regresar a su país de origen a buscar el visado corriendo el riesgo de no poder retornar, más aún los ciudadanos de países a los cuales se les exige visado de turista para entrar al espacio Schengen. Esto hace que esta vía no esté a la altura de las necesidades ni de los trabajadores ni de los empresarios.

Es por ello que sin duda se deberá buscar el consenso entre todas las fuerzas sociales políticas y sindicales para diseñar entre todos una NUEVA LEY DE EXTRANJERÍA que esté a la altura de las circunstancias, que sea progresista y cubra las necesidades de los trabajadores y del mercado, que proporcione vías reales, practicas y aplicables para evitar que se repitan historias anteriores, cuando hay voluntad y sentido común, muchas veces no se sabemos claramente como hacer las cosas, pero de lo que estamos seguros y tenemos totalmente claro, es de cómo no hacerlas.


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